El reinado de Shlomó
El reinado de Shlomó
El reinado de Shlomó
El reinado de Shlomó
El reinado de Shlomó
El reinado de Shlomó
De la división del reino a Ajav
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Los capítulos de Eliahu
Los capítulos de Eliahu
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El reinado de Ajav
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1 Reyes 7 Versículo 1
¿Por qué se especifica que su casa tardó más en construirse? ¿Es esto una crítica velada? ¿Fueron construidos su casa y el templo al mismo tiempo? El hecho de que su casa tardara más tiempo en construirse, ¿significa que puso más esmero en su propia casa que en el templo de Dios? ¿Por qué tardó tanto tiempo en construirla? ¿Dónde vivió mientras tanto? ¿Estuvo acaso trece años sin un palacio propio?
El comentarista Rashí explica que el hecho de que Shlomó haya tardado más tiempo en construir su casa muestra que, cuando se trata de temas sagrados, como la construcción del templo, fue mucho más diligente y rápido.
Otros comentaristas, como Radak, sostienen que en realidad la construcción de su hogar llevó tan solo dos años y fue finalizada en el año 13 de su reinado. Otra opinión sugiere que comenzó la construcción de su casa después de haber finalizado la construcción del templo.
Don Isaac Abarbanel añade que, cuando se dice que la construyó en trece años, no se refiere únicamente a su palacio, sino también a todas las demás construcciones, como la casa de la hija del faraón.
El motivo por el cual se recalca que transcurrieron trece años es para resaltar la gran motivación de Shlomó, quien dedicó casi veinte años a estas colosales construcciones sin que su ánimo o energía decayesen.
Otro motivo que agrega Abarbanel es para destacar que el favor de Dios estuvo sobre ellos y sobre sus obras en la construcción del templo, ya que esta gran y vasta obra se completó en siete años, lo cual fue un tiempo breve considerando la magnitud de la labor, como se explicará más adelante. Esto no ocurrió con los edificios que hizo para sí mismo, ya que, aunque el trabajo en ellos no fue tan vasto ni la mitad de lo que requirió el templo, la construcción tomó trece años.
Daat Mikrá sostiene que se refiere a su propia casa, donde estaba el trono real, y aunque el texto no especifica su ubicación exacta, se supone que estaba cerca del Templo de Dios.
Lo más probable es que Shlomó haya vivido al principio en el palacio donde vivió el rey David, hasta que su propia casa fue terminada. Es posible que en los primeros años de la construcción se enfocara más en los aposentos reales, y entonces el rey se mudara allí mientras continuaba la construcción. Completar toda la obra, con todos los detalles y jardines reales, tomó trece años.
1 Reyes 7 Versículo 2
El versículo describe la construcción de la "Casa del Bosque del Líbano", una estructura de cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto, sostenida por cuatro hileras de columnas de cedro con vigas de cedro sobre las columnas.
Los comentaristas sostienen que no se trataba de una casa ubicada en el Líbano. Más bien, debido a la abundancia de columnas de cedro del Líbano, la gente la comparaba con los bosques del Líbano, y así la nombraron. Según Daat Mikrá, la gran cantidad de columnas de madera la hacía parecer un bosque lleno de troncos de árboles.
Esta construcción poseía una galería y un salón con suntuosas columnas decoradas con intrincados detalles arquitectónicos, lo que resaltaba la majestuosidad de la estructura y la hacía aún más imponente.
Otros comentaristas, como Ralbag y Radak, sostienen que esta edificación no era el palacio principal de Shlomó, sino una casa de descanso utilizada en los días de intenso calor del verano. En estos períodos, los reyes solían retirarse a casas de descanso ubicadas en los bosques o en zonas más frescas para pasar mejor el caluroso verano de la región. Es por eso que se menciona que la casa tenía muchas aperturas en todas las direcciones, como se detallará en el versículo 4.
La elección de la madera en lugar de la piedra se debe a que la piedra retiene más calor, creando un ambiente similar a un horno, mientras que la madera no se calienta tanto con el sol del verano, haciendo la estancia más agradable.
Don Isaac Abarbanel también apoya esta interpretación y añade que el bosque al que se refiere no estaba en el Líbano, sino cerca de Jerusalén. Era conocido como el bosque del Líbano debido a su frondosidad y grandes árboles, semejantes a los famosos bosques de cedros del Líbano. Los profetas Isaías (10:34) y Zacarías (11:1) también se refieren al Templo como "Líbano" debido a su proximidad a este bosque en Jerusalén.
Abarbanel continúa explicando que no debe sorprendernos que el palacio personal de Shlomó fuese más grande que el Templo, que medía 60 codos de largo por 20 de ancho (aproximadamente 30 metros por 10 metros). En contraste, la Casa del Bosque del Líbano medía 100 codos de largo por 50 de ancho (aproximadamente 50 metros por 25 metros). Esto se debe a que, dentro del Templo, solo algunos sacerdotes podían entrar, y el sumo sacerdote solo una vez al año en el lugar más santo. Por lo tanto, no era necesario que el Templo fuera tan grande. En cambio, el palacio del rey debía acomodar a grandes comitivas y eventos, requiriendo amplios salones y numerosas salas.
Según Daat Mikrá, esta magnífica construcción descrita en el versículo está ubicada donde hoy se encuentra la mezquita de Al Aqsa (no confundir con la mezquita de la Cúpula Dorada o la Cúpula de la Roca, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, sino la que está a unos metros de ella, con una cúpula de color gris plomo).
1 Reyes 7 Versículo 3
1 Reyes 7 Versículo 4
Metzudat David explica que cada una de las paredes exteriores de esta construcción tenía tres hileras de ventanas, una sobre la otra, dispuestas de forma simétrica, con las ventanas de una pared frente a las de la pared opuesta.
Daat Mikrá sostiene que se trataba de ventanas de vidrio que podían abrirse, permitiendo la entrada de luz y, en caso necesario, la circulación de aire fresco para mantener el ambiente interior más agradable.
1 Reyes 7 Versículo 5
Don Isaac Abarbanel, continuando su línea de explicación anterior en el versículo 2, afirma que, al tratarse de una casa de retiro para los calurosos veranos de Israel, estaba diseñada de manera que fuera muy aireada y fresca.
Colocar una ventana frente a la otra permitía que el aire circulara abundantemente por el recinto, manteniéndolo fresco y confortable.
1 Reyes 7 Versículo 6
Daat Mikrá sostiene que es similar a la construcción del templo, donde también se construyó una antesala, mencionada en el capítulo 6, versículo 3, y llamada "Ulam" por los sabios del Talmud. Al igual que en el templo, esta antesala tenía dos suntuosas columnas a ambos lados.
1 Reyes 7 Versículo 7
Don Isaac Abarbanel sostiene que el trono no estaba en la casa del Líbano, que era la casa de retiro, sino que estaba en su palacio principal.
La mayoría de los comentaristas sostienen que el trono era un recinto por si mismo, que era en donde estaba la silla del trono en donde el rey se sentaba en toda su majestuosidad y recibía y juzgaba al pueblo, no debemos olvidar que, tal como dice Daat Mikrá, la función principal del rey era juzgar al pueblo, tal como dice en Salmos 122:5 pues allí (en Jerusalén) estaban los recintos del juzgado, los recintos del trono de David. Es por eso que el rey Shlomó en el capítulo 3 versículos 5 y 9 Y en Guibón el Señor se le apareció a Shlomó en un sueño de noche, y Dios le dijo: Pide lo que quieras que Yo te conceda… concede, a Tu siervo un corazón sabio para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién puede juzgar a este pueblo tuyo tan grande?
Radak y Metzudat David sostienen que, el salón del juicio era una antesala en donde aquellos que venían a ser juzgados por el rey, esperaban hasta ser llamados ante su presencia.
Malbim opina que el salón del juicio, o de la justicia, era el recinto adyacente al trono, donde los sabios del Sanedrín estaban presentes para asesorar al rey en asuntos legales y de los mandamientos de Dios.
Don Isaac Abarbanel dice que tanto el trono como el salón de la justicia, estaban en la parte delantera del palacio real, mientras que los recintos privados del rey estaban en la parte posterior. Ese es el motivo por el cual antecede este versículo y en el próximo nos habla de la casa en donde debía morar el rey.
Es probable que entre ambos recintos hubiera un jardín o patio interior que los dividiera, de modo que, cuando el pueblo se presentaba ante el rey, no debía ingresar a las zonas privadas del palacio, sino que eran recibidos en la entrada y de allí luego se retiraban, permitiendo que el rey mantuviera su privacidad y espacios íntimos.
1 Reyes 7 Versículo 8
Los comentaristas sostienen que, tanto la casa del rey como la que construyó para la hija del Faraón no fueron hechas de madera como la casa del bosque del Líbano, sino que fueron construidas de piedras calizas.
Daat Mikrá señala que cuando dice: Y una casa haría para la hija de Faraón, está expresado en tiempo futuro, indicando lo que Shlomó tenía planeado hacer. Este plan se lleva a cabo más adelante, en el capítulo 9, versículo 24.
Es importante notar que la casa de la hija del Faraón no estaba en el palacio del rey Shlomó, sino fuera, más lejos de donde estaba el Templo. (ver la explicación sobre el tema de la hija del faraón en la explicación del capítulo 3:1.
1 Reyes 7 Versículo 9
Rashí explica que se trataba de piedras calizas muy grandes, que estaban cortadas en forma simétrica y prolija.
Al igual que con las piedras utilizadas para la construcción del Templo, estas piedras eran de máxima perfección y estaban perfectamente alisadas por todos lados. Normalmente, en las construcciones comunes, las piedras solo se tallaban en el lado que quedaría expuesto al exterior, mientras que las caras ocultas, como la parte inferior de las piedras usadas para el piso, se dejaban en estado rústico sin pulir. Sin embargo, para la construcción de Shlomó, las piedras se pulían incluso en las caras que nunca serían vistas, demostrando un nivel de esmero y dedicación excepcional.
1 Reyes 7 Versículo 10
Por lo general, las piedras utilizadas para los cimientos, que luego serán cubiertas por un piso de madera o cualquier otro material, son grandes pero carecen de una forma prolija, usándose más bien como relleno. Sin embargo, para estas construcciones especiales se emplearon piedras perfectamente medidas, cuadradas y de gran tamaño, aproximadamente de 5 metros (diez codos) o de 4 metros (ocho codos).
1 Reyes 7 Versículo 11
Daat Mikrá sostiene que las piedras de las paredes estaban recubiertas con placas de madera pulida de la mejor calidad de cedro.
1 Reyes 7 Versículo 12
Radak, Metzudat David y Don Isaac Abarbanel sostienen que, el palacio del rey con todas sus construcciones poseía en derredor un gran jardín y este jardín estaba delimitado por una muralla de piedra las cuales también estaban prolijamente decorada con tres hileras de piedra y una hilera de madera de cedro, alternándose sucesivamente. Esto daba una imagen muy especial y hermosa al cerco
Hasta aquí, el texto ha hablado del trono, el palacio y la casa personal de Shlomó. Si prestamos atención, observaremos que se extiende mucho en la construcción del Templo y sus detalles. Luego, las construcciones relacionadas con el palacio y sus funciones para el pueblo, como el trono, el gran salón con columnas de madera para recibir comitivas, el salón del juicio, etc., son descritas con menos detalle. Finalmente, la casa particular del rey y su esposa se mencionan solo en un versículo, sin aportar detalles sobre su construcción.
Don Isaac Abarbanel dice: en cuanto al propósito que este edificio indica, considero poco probable que esté relacionado con ciencias o conceptos obtenidos por investigación y lógica, ya que Dios no necesitaba insinuar tales ideas en su Tabernáculo y Templo sobre temas que ya son conocidos por los sabios. Más bien, es más apropiado afirmar que se trata de alusiones y simbolismos que apuntaban a temas relacionados con la ley, los preceptos y las enseñanzas trascendentales, para dirigir ya ayudar al ser humano a alcanzar el sentido de su vida. El profeta Ezequiel reveló esta la profundidad de esta verdad cuando dijo: 'Tú, hijo de hombre, anuncia a la casa de Israel el diseño del Templo, y que se avergüencen de sus pecados y mediten en su diseño. Para que se avergüencen de todo lo que han hecho, hazles conocer la forma de la casa, su estructura, sus salidas, sus entradas, todas sus configuraciones, todas sus leyes y formas, y escríbelas a su vista para que mediten en todas sus formas y estatutos y así vuelvan al buen camino (Ezequiel 43:10-11).
1 Reyes 7 Versículo 13
A partir de aquí, el texto retoma la construcción del Templo y sus detalles. Aunque la construcción edilicia ya había sido finalizada y detallada en el capítulo anterior, ahora se relatan los utensilios y mobiliario que Shlomó agregó en el Templo. Lo primero que menciona es que el rey mandó a llamar a un experto en el manejo y tallado de metales como el cobre y el oro para realizar los trabajos más exquisitos para el Templo.
Don Isaac Abarbanel explica que, no se trataba del rey Jiram, que mencionó en el capítulo anterior, sino de un individuo que tenía este mismo nombre Y que vivía en la ciudad de Tzor que parecía al reino Jiram.
Daat Mikrá Dice que en el libro de Dibre Haiamim II 2:6, cuando relata este mismo evento allí dice que el rey Shlomó mandó a pedir al rey Jiram que le enviara a alguien que sea experto y diestro en el manejo de metales preciosos.
1 Reyes 7 Versículo 14
Radak sostiene que el motivo por el cual se menciona que era hijo de una mujer viuda es para recalcar que, al fallecer su padre, Jiram tuvo que hacerse cargo desde joven de la labor de orfebre de metales preciosos.
Con respecto a la aparente contradicción entre lo escrito aquí y lo dicho en Dibre Haiamim II 2:13, donde se menciona que era de la tribu de Dan, Radak explica que por el lado de su padre pertenecía a la tribu de Naftalí, mientras que su madre era oriunda de la tribu de Dan. Una vez casados, se trasladaron a la ciudad de Tzor, probablemente porque allí había más oportunidades de trabajo.
1 Reyes 7 Versículo 15
Rashí dice que se refiere a las dos columnas que estaban en la entrada del Templo en la parte de afuera.
Estas columnas no sostenían nada, eran meramente decorativas. La altura de estas columnas era de unos 9 metros y la circunferencia de cada una era de 6 metros, lo que nos da un diámetro aproximado de 2 metros. Todo esto estaba hecho de cobre, lo que daba una apariencia majestuosa a las columnas y embellecía la entrada del Templo.
En Dibre Haiamim II 3:15, se menciona que la medida de estas columnas era de aproximadamente 17 metros de largo. Los comentaristas sostienen que esta diferencia se debe a que en ese pasaje se refiere a la medida de las dos columnas juntas (y luego serán divididas en dos separadas), mientras que en nuestro párrafo se menciona la altura de cada columna ya separadas y con su zócalo, mientras que allí se menciona solo el cuerpo de las dos columnas juntas y sin la base del zócalo.
1 Reyes 7 Versículo 16
1 Reyes 7 Versículo 17
Metzudat David explica que eran como si salieran siete ramas que se entrelazaban alrededor de la parte superior de la columna.
1 Reyes 7 Versículo 18
La granada, en la tradición de los sabios representa al fruto de la sabiduría, los sabios comparan a la granada, con los preceptos, pues existe una creencia que dentro de ella existen 613 pepitas, tal como la cantidad de preceptos de la Torá. Es por eso que en la festividad de Rosh Hashaná se suele desear: que estemos llenos de preceptos como una granada.
Daat Mikrá explica que este versículo resume el adorno que se hizo para la parte de la columna que une el cuerpo de la columna con el capitel en la parte superior.
1 Reyes 7 Versículo 19
1 Reyes 7 Versículo 20
Don Isaac Abarbanel explica que, la intención del versículo es acentuar que la corona no era solo en derredor perimetral de la columna, sino que cubría toda la parte superior, cubriendo la parte central de la columna.
Además, Abarbanel aclara que las coronillas mencionadas en el versículo 18 estaban adornadas con 100 granadas cada una, sumando un total de 200 granadas entre las dos coronas.
1 Reyes 7 Versículo 21
Metzudat David explica que no colocó estas columnas dentro de la antesala (lo que los sabios denominaros Ulam) sino afuera de ella, en la entrada.
Todos los comentaristas coinciden en que estas dos colosales columnas que el rey Shlomó colocó en la entrada del Templo no solo cumplían una función decorativa y artística. Si fuera así, no habría necesidad de darles nombres. Esto demuestra que su función era representar algo más, lo cual se insinúa en los nombres que se les otorgaron.
Don Isaac Abarbanel sostiene que estas columnas tenían un profundo mensaje simbólico, una era para representar a este mundo y la otra para representar al mundo venidero. Los dos se yerguen ante el ser humano, y debemos tenerlos presente para saber cómo proceder en cada momento, tal como dicen los sabios en el Pirke Avot 4:17 Rabí Yaacob dice: Este mundo se asemeja a un pasillo que antecede al mundo venidero. Prepárate en el pasillo para que puedas entrar al palacio. Maimónides explica que este ejemplo representa que en este mundo el hombre puede adquirir las virtudes por medio de las cuales se hace acreedor del mundo venidero, pues este mundo es como el camino o el pasillo para poder entrar al mundo venidero. El nombre hebreo: Iajín quiere decir: "prepararse". Boaz puede entenderse como dos palabras hebreas: Bo que quiere decir: "venir" y az que quiere decir: "entonces"
Sin contradecir lo dicho por Don Isaac Abarbanel, Metzudat David explica que el nombre hebreo "Iajín" se parece al término "Najón," que significa "firme" o "estable." Esto denota la intención de que el Templo, donde la presencia divina se posaría, sea estable y firme para siempre.
Malbim sugiere que también alude a la manera en que Dios conduce el mundo por medio de la naturaleza, que es firme y estable con sus leyes invariables.
El nombre hebreo "Boaz" puede provenir del término "Oz," que significa "fuerza." Esto augura que Dios otorgue fuerza al pueblo de Israel, tal como dice en el versículo: "Que Dios le otorgue fuerza a su pueblo de Israel y lo bendiga con la paz."
Malbim añade que este nombre alude a la providencia divina cuando se deben hacer milagros imponentes que rompen las leyes de la naturaleza y muestran su tremendo poder, como cuando partió las aguas del Mar Rojo.
1 Reyes 7 Versículo 22
Don Isaac Abarbanel dice que, si bien anteriormente en los versículos 19 y 20 nos había hablado de los adornos en forma de corona con tallos de lirio en la parte superior de las columnas, allí se trataba de cuándo los había confeccionado. En el versículo 21 nos relató cuando dirigió las columnas y ahora en nuestro versículo finaliza diciéndonos que colocó sobre las columnas el adorno superior que había hecho en forma de lirios y con esto finaliza el relato de la confección e instalación de las dos columnas colosales que estaban en la entrada del Templo.
1 Reyes 7 Versículo 23
Don Isaac Abarbanel dice que, David, deseando construir el templo de Dios, proporcionó a Shlomó el diseño del templo en general y en detalle, y le dio el oro, la plata, el bronce, la madera, las piedras y todos los demás materiales necesarios para la obra. Incluso preparó los artesanos y obreros. Shlomó entendió que si construía el templo exactamente conforme al diseño que le dio su padre, sin ninguna modificación o cambio, y con los materiales que David había preparado, entonces el templo sería atribuido a David, no a Shlomó, y esto sería contrario a la intención divina, que le había dicho que no sería David el que construya el templo sino su hijo Shlomó.
Por eso, Shlomó hizo muchos cambios en la construcción. Por ejemplo: creó querubines, columnas, el mar (de bronce), las fuentes de agua portátiles y otros objetos que David no había ordenado hacer. Sin embargo, Shlomó, respetó las medidas del diseño.
Por esta razón, Shlomó hizo muchos cambios en la construcción. Algunos de los objetos que David ordenó hacer de plata, él los hizo de oro. Este es el motivo por el cual, Shlomó retrasó la construcción del templo hasta el cuarto año de su reinado, para reunir una gran cantidad de riqueza y otros recursos necesarios para la construcción. Lo que David había consagrado fue puesto en los tesoros del templo.
Daat Mikrá explica que, el mar de metal fundido, era una estructura muy grande, un recipiente hueco de metal, con un diámetro de 5 metros por 2 metros y medio de altura, con una circunferencia de 15 metros. La función de este utensilio era contener una cantidad enorme de agua. Haciendo un cálculo matemático de estas dimensiones podemos deducir que este utensilio podía contener aproximadamente 20 m³ de agua.
Es por eso que, en forma figurativa, se lo denominó el mar debido a la tremenda cantidad de agua que podía contener.
1 Reyes 7 Versículo 24
Don Isaac Abarbanel explica que la parte de debajo de este recipiente, en la base, estaba adornado con una suerte de pimpollos en derredor, en donde entraban aproximadamente unas 20 por metro lineal. Si consideramos que la circunferencia era de 15 metros, como dijo en el versículo anterior, esto significa que había unos 300 pimpollos alrededor de la base.
1 Reyes 7 Versículo 25
Radak, citando a los sabios del Talmud, sostiene que, la parte de la base de este utensilio era cuadrada y cada lado estaba apoyado sobre tres bueyes.
Hay quienes dicen que estos doce bueyes representan a las 12 tribus de Israel. En el desierto acampaban, tres tribus hacia cada uno de los puntos cardinales con el tabernáculo que contenían las tablas de la Ley, en el centro del campamento. La simbología es que, así como en el desierto acampaban tres tribus en dirección a un punto cardinal, aquí había tres bueyes hacia cada dirección, y en el centro el agua, que representa la Torá. Ella es el centro del pueblo y lo que une a todas las tribus de Israel.
El Mar de Cobre continuó utilizándose durante todo el período del Primer Templo hasta la conquista de Jerusalén y la destrucción del Templo en 586 antes de la era común. En aquella ocasión, los babilonios destruyeron todos los utensilios del Templo, incluido “el mar de bronce que estaba en la casa del Señor” y llevaron “todo su bronce a Babilonia” (2 Reyes 25:13; Irmiahu 25:20).
Con respecto a las figuras de animales que el rey Shlomó hace en el templo, tal como dirá más adelante en el versículo 29 veremos que, abundan leones, bueyes y querubines. El motivo de estas figuras y no otras es que cada uno de estos representa el reino animal: el león es el rey de las fieras y animales salvajes; el buey es el que sobresale entre el ganado, y los querubines, son lo más elevado entre las creaturas aladas. De esta forma el Templo es un tributo a Dios de todas sus creaturas, no solo los seres humanos.
En nuestro versículo menciona solamente a los bueyes, pues son la bestia de carga por excelencia, y son los que contribuyen con su gran fuerza, a sostener el agua para el servicio Divino.
1 Reyes 7 Versículo 26
El grosor de las paredes de este utensilio era de 10 centímetros de ancho, y su forma no era cilíndrica, sino más bien como la de un pimpollo de lirio que se ensancha en la parte inferior y el borde superior se abre hacia afuera.
El Bato era una antigua unidad de volumen para líquidos equivalente a unos 22 litros, esto nos da que el volumen de agua que podía contener este recipiente era de aproximadamente unos 44.000 litros.
1 Reyes 7 Versículo 27
Don Isaac Abarbanel explica que la función de estos carros, que poseían ruedas, como veremos en los próximos versículos, era para poner sobre ellos fuentes que pudieran transportar agua desde el mar que mencionó antes hasta los distintos sitios de la explanada del Templo en donde fuera necesario.
Eran cuadrados y medían aproximadamente dos metros por dos metros con una altura de un metro y medio
1 Reyes 7 Versículo 28
Los comentaristas sostienen que, estos carros tenían sobre el eje de las ruedas una superficie cuadrada como una caja, tal como las carretas de carga. Sobre sobre estos se colocaban las vasijas que contenían el agua.
Daat Mikrá explica que, estos vertederos estaban adheridos a las vasijas y era como una especie de canilla por donde se extraía el agua cuando era necesario, ya sea para lavar las manos y los pies de los sacerdotes, para las ofrendas, etc.
1 Reyes 7 Versículo 29
Sobre los lados externos de estos carros había distintas figuras de animales a modo de adorno.
En el versículo 25 ya hemos explicado que con respecto a las figuras de animales que el rey Shlomó hace en el templo, es porque cada uno de estos representa el reino animal: el león es el rey de las fieras y animales salvajes; el buey es el que sobresale entre el ganado, y los querubines, son lo más elevado entre las creaturas aladas. De esta forma el Templo es un tributo a Dios de todas sus creaturas, no solo los seres humanos.
1 Reyes 7 Versículo 30
1 Reyes 7 Versículo 31
Daat Mikrá dice que el versículo está especificando que la parte redonda de arriba, en su parte superior que era la apertura redonda, era más ancha, mientras que la parte inferior antes de convertirse en cuadrada era más angosta, como si fuera una especie de cuello; esto era así, para evitar que el agua se desborde cuando se movía, mientras que la apertura era mas amplia para facilitar su llenado.
1 Reyes 7 Versículo 32
1 Reyes 7 Versículo 33
Daat Mikrá recalca que el versículo compara estas ruedas con las de un carruaje conocido, refiriéndose a los carruajes reales, que eran especiales y lujosos.
El motivo por el cual se aportan tantos detalles es porque este utensilio, al igual que el "mar" mencionado antes, no eran cosas que Dios había ordenado específicamente. El Midrash comenta que esta abundancia en detalles se asemeja a un padre que se enorgullece de lo que su hijo hizo y lo relata con lujo de detalles. Así ocurre con la obra del Templo que hizo Shlomó.
Cuando dice que eran todos de fundición se refiere a que cada pieza fue hecha especialmente, por sí misma, de una sola vez, no se trataba de partes que se fueron ensamblando.
1 Reyes 7 Versículo 34
1 Reyes 7 Versículo 35
Daat Mikrá sostiene que, cuando dice: en la parte superior de la basa había una pieza redonda de medio codo de alto se refiere a la parte que sobresalía de la base cuadrada y que fue descrita en el versículo 31.
Este carro tenía unas manijas adornadas que formaban parte de él y servían para poder moverlo de un lugar a otro.
1 Reyes 7 Versículo 36
1 Reyes 7 Versículo 37
1 Reyes 7 Versículo 38
Antes en el versículo 26 cuando se refiere al "mar" nos dijo que podía contener dos mil batos (44.000 litros aproximadamente). Las fuentes de cada carro podían contener unos 880 litros cada uno.
1 Reyes 7 Versículo 39
Los comentaristas sostienen que colocó cada uno de estos carros, entre el altar y el portal de entrada al Templo, cinco de del lado derecho y cinco del lado izquierdo, y el "mar" estaba también del lado derecho.
1 Reyes 7 Versículo 40
1 Reyes 7 Versículo 41
1 Reyes 7 Versículo 42
1 Reyes 7 Versículo 43
1 Reyes 7 Versículo 44
Por otro lado también recalca que, si bien había 10 fuentes de agua sobre 10 carros, no obstante, el mar era uno solo.
1 Reyes 7 Versículo 45
1 Reyes 7 Versículo 46
Daat Mikrá explica que no fue el rey quien fundió el cobre, sino Jiram. Sin embargo, dado que todo se hizo por orden de Shlomó, el texto le atribuye al rey la acción como si él mismo la hubiera realizado.
Radak dice que la zona de la planicie del Jordán, cerca del Mar Muerto, tiene tierra arcillosa muy adecuada para hacer moldes de los utensilios donde se vertía el cobre fundido.
Sucot ya fue mencionada en la Torá con el patriarca Yaacob, quien se asentó allí cuando regresó a la tierra de Israel tras estar con su suegro Labán durante 21 años. Cuando el pueblo de Israel conquistó la tierra, esta ciudad quedó dentro del territorio asignado a la tribu de Gad.
1 Reyes 7 Versículo 47
Una vez finalizados los utensilios, el rey Shlomó los colocó dentro de los tesoros del Templo hasta que todas las obras fueran finalizadas y pudieran comenzar a utilizarse.
Rashí explica que la repetición de "muy" subraya la extrema abundancia y peso del cobre utilizado, al punto que Shlomó dejó de calcular la cantidad exacta.
1 Reyes 7 Versículo 48
Daat Mikrá explica que, tal como dijimos antes en el versículo 46, todas estas obras fueron hechas por artesanos expertos en el manejo de los metales preciosos pero, por ser que todo fue realizado por orden del rey, el texto le atribuye a él, el mérito de haberlos hecho.
Don Isaac Abarbanel sostiene que, Shlomó también hizo diez mesas, tal como se deduce de Dibré Haiamim II 4:19 y 20, tal como los diez candelabros (menora) que dice en el próximo versículo, pero que en realidad, lo que dice ahí se refiere también a la mesa, como si dijera: la mesa de oro sobre la cual estaba el pan de la proposición, los candelabros de oro puro, cinco a mano derecha y cinco a mano izquierda, frente al santuario interior. De esta manera, también se utilizaron los que hizo Moshé, y que ocupaban el lugar preponderante frente al sanctus sanctórum, y además hizo otras copias que fueron ubicadas a ambos costados.
El pan de la proposición era los doce panes que eran puestos en dos filas y se reemplazaban por otras frescas cada Shabat. Si bien Dios no precisa de pan, el objetivo de esto era expresar que nuestro pan, nuestro sustento material (no solamente el nutricional) depende y proviene de Dios, es por eso que se lo coloca en el Templo frente al arca, tal como las primicias que se traían al templo, antes de comer nosotros, apartamos los primeros frutos para Dios y luego comemos nosotros, pues así como un sirviente primero le sirve a su amo y luego puede comer de la comida que su amo le brinda.
Este pan que se reemplazaba semanalmente, era comido por los sacerdotes, que eran los que servían en la casa de Dios y por ende comen de la mesa de Dios, tal como los siervos del rey, en el palacio, comen de los manjares de la mesa del rey.
Los sabios del Midrash dijeron que, este pan después de una semana de haber estado en el Templo, milagrosamente se mantenía fresco y sabroso como recién salido del horno.
1 Reyes 7 Versículo 49
Maimónides, en el capítulo 45, parte 3, de su libro Guia de los Perplejos indicó que la Menorá era para la gloria y el esplendor de la Casa de Dios, porque la iluminación constante de la Menorá elevaba grandemente la percepción espiritual de quien la veía.
Shlomó utilizó los utensilios que estaban en el Tabernáculo que hizo Moshé en el desierto. Sobre esto, debemos entender que Shlomó no consideró apropiado hacer un nuevo arca del testimonio, ya que no podía tocarlo. El arca que hizo Moshé era eterna y perpetua, igual que la eternidad de la Torá que estaba dentro de ella. ¿Quién podría atreverse a abrir el arca, retirar las tablas y colocarlas en otro arca sin incurrir en pecado? Anteriormente en el libro de Shmuel II 6:6 fue relatado cómo murió Uza simplemente por extender su mano al arca cuando los bueyes tropezaron. Mucho menos sería permisible abrir el arca y retirar lo que estaba dentro de él. Por lo tanto, este utensilio, de todos los de la Casa del Señor, permaneció sin que Shlomó hiciera un modelo nuevo.
Sin embargo, construyó en el templo grandes querubines, además de los que estaban en sobre la tapa del arca. Esto se hizo para adornar y honrar la Casa Sagrada, por lo que sus rostros miraban hacia la casa, mientras que los querubines que hizo Moshé se miraban entre sí.
Tanto con la Menora (candelabro) al igual que con la mesa del pan, el rey Shlomó hizo varias, éstas agregadas eran aparte de la que había hecho Moshé. La Menora estaba ubicada frente al santuario interior no dentro de él, pues allí solo estaba el arca, la menora estaba fuera del sanctus sanctórum, pero frente a él, detrás de la cortina y junto al altar del incienso.
En el libro Meshej Jojmá se explica que, era necesario agregar lámparas y mesas porque el Templo de Jerusalén era más grande y espacioso que el Tabernáculo, y por lo tanto era necesario aumentar el número de mesas y aumentar el número de lámparas, pues el volumen del Templo era 12 veces mayor que el volumen del Tabernáculo.
Todos los utensilios que menciona en este versículo tienen que ver con la Menora: las flores, se refiere a los adornos que tenía en cada uno de los brazos del candelabro. las lámparas: es la parte de arriba en donde esta la vasija que contiene el aceite y la mecha por donde se enciende. las tenazas de oro: se refiere a unas pequeñas pinzas que se utilizaba para quitar la mechas ya utilizadas y colocar nuevas en la lámpara que contenía el aceite.
1 Reyes 7 Versículo 50
Las espabiladeras o despabiladeras se usan para extinguir velas o candiles encendidos, quitando la pavesa, que es la parte ya quemada de la mecha. Suele tener forma de tijera, a veces más decorada, a veces más discreta, que se utiliza para cortar las partes que se han consumido de las velas. Con la punta de la tijera se endereza la mecha o pabilo de la vela y se corta, quedando el trozo aún encendido dentro del recipiente que contiene el aceite.
Los tazones se utilizaban para recoger la sangre de las ofrendas.
Las cucharas se utilizaban para tomar las esencias del incienso y ponerlas sobre el fuego del altar, de modo que se quemaban y emanaban su bello aroma.
1 Reyes 7 Versículo 51
Rashí sostiene que Shlomó trajo todo el oro y la plata que sobró de lo que había donado David, una vez terminada la obra.
Podríamos preguntarnos ¿Por qué no mencionó todos los demás utensilios que forma parte del Templo? ¿Por qué sólo nombra estos utensilios y no otros?
En cuanto a por qué el libro de Reyes no menciona específicamente el altar del holocausto, el velo y las vestiduras de los sacerdotes, aunque son elementos esenciales y centrales de la Casa del Señor, dice Don Isaac Abarbanel que el libro de Reyes sólo se enfocó en describir las obras grandiosas, extraordinarias y nuevas que hizo el rey Shlomó, no en los elementos habituales que no representaban ni grandeza ni un gasto significativo ni algo novedoso. Por eso se mencionan los detalles sobre los trabajadores, las piedras, su tamaño y calidad, y las tallas en los muros y el suelo. También se describe el revestimiento de oro y otros elementos que reflejaban el gran gasto y la magnificencia de Shlomó, pero se omiten detalles del patio, las cámaras y las proporciones específicas de las áreas.
Por ejemplo, sobre la menorá, las mesas y las fuentes de agua, sólo se menciona el número que hizo Shlomó. Si Moshé y el pueblo, con todas las donaciones de los hijos de Israel, hicieron una sola menorá, una sola mesa y una sola fuente de agua con su base, Shlomó, con sus propios recursos y sin aceptar contribuciones de nadie (ni siquiera de su padre), hizo diez mesas, diez menorás y diez fuentes de agua, además del "mar" y las columnas, que eran algo nuevo y grandioso, aunque fueran de bronce. Sin embargo, el altar del holocausto, que era uno solo, de bronce, y según el diseño de Moshé, no se consideró necesario mencionarlo específicamente, ya que no hubo en él ninguna innovación ni algo especialmente grandioso.
En cuanto al velo y las vestiduras de los sacerdotes, no se mencionan específicamente porque se fabricaban cada año, y había muchos velos para el Debir, el Heijal es lo que nuestros Sabios mencionan en el tratado de Yomá 54a.
En cuanto a las cortinas y las vestiduras de los sacerdotes, el texto explica que no se especificaron porque se renovaban cada año y siempre había varias cortinas para el Templo, incluyendo una en lugar del velo hecho por Moshé. Entre los encargados del Templo, había responsables para tejer cortinas y confeccionar vestiduras sacerdotales, que debían ser nuevas y decorosas. Sobre el aceite de unción, solo fue hecho por Moshé en el desierto y permaneció guardado junto con el arca hasta ser revelado en el futuro, como detalló el Rambam en sus leyes del Templo.
El precepto respecto a las vestiduras sacerdotales era que debían ser nuevas y hermosas. Incluso cuando el Tabernáculo estaba en Gibón, había tejedores de cortinas y vestiduras sacerdotales allí. Por esta razón, no consideró necesario mencionarlas en la construcción de Shlomó, ya que no había nada novedoso o exclusivo de él en este asunto.
En cuanto al incienso, este se preparaba cada año, ¿qué grandeza habría en que Shlomó hiciera lo que era necesario y habitual?
Simbolismo del Templo y su estructura:
Las Dos Columnas: Las majestuosas columnas Iajín y Boaz custodian el umbral entre lo terrenal y lo divino, representando simultáneamente el mundo presente y el venidero. Estas imponentes estructuras se erigen ante la humanidad, recordándonos la dualidad de nuestra existencia y la necesidad de vivir rectamente en cada momento de nuestras vidas. Como lo proclama Rabí Yaacob en el Pirkei Avot 4:17: Este mundo se asemeja a un pasillo que antecede al mundo venidero. Prepárate en el pasillo para que puedas entrar al palacio.
El patio exterior representa el mundo material. El "Heijal" (Lugar Santo), o Kodesh, simboliza el mundo espiritual, mientras que el "Debir" o Kodesh HaKodashim (Sanctus Sanctorum), representa el reino de los ángeles y el mundo venidero.
En el patio exterior encontramos un altar de piedras, el mar de agua construido por el rey Shlomó, y animales para las ofrendas. Todo esto simboliza el mundo material, donde existe el concepto de pecado y expiación. Por eso, en esta área se encuentra el altar donde se realizan las ofrendas expiatorias.
En el Heijal o Kodesh, que representa el ámbito humano de la espiritualidad, se encuentra la mesa del pan de la proposición. Esta mesa simboliza el servicio a Dios utilizando los bienes materiales, por ejemplo, realizando obras de caridad, construyendo edificios dedicados al estudio o a la beneficencia, y proporcionando alimentos a los necesitados. También se encontraba aquí la menorá, el candelabro que representa la sabiduría. En el centro, entre la mesa y la menorá, se ubicaba el altar de oro para el incienso, que representa el alma pura que se desprende del cuerpo y se eleva al cielo, exhalando su fragancia divina. Este altar, es el utensilio que se encuentra más cercano al Santo Santuario, que representa el mundo venidero.
En el Kodesh HaKodashim (Sanctus Sanctorum), que simboliza el reino de los ángeles y el mundo venidero, la entrada estaba velada para los seres humanos. Este lugar, completamente revestido en oro (el metal más valioso y brillante), contenía las tablas de la Ley entregadas por Dios a Moshé, así como objetos milagrosos como el bastón de Aarón y el jarrón que contenía el man. Algunos dicen que también albergaba los utensilios de oro enviados por los filisteos cuando el arca obró maravillas entre ellos. En el Kodesh HaKodashim, solo el sumo sacerdote podía entrar, una vez al año, para ofrecer incienso en el Día del Perdón. El incienso, como se mencionó, simboliza el alma que, si ha alcanzado méritos suficientes, asciende al mundo de la vida venidera, es por eso que, el sumo sacerdote ingresa allí pero solo con el incienso que representa al alma pura.